Frenkie de Jong reaparece a tiempo y ofrece una vía más al Barça antes del examen del Metropolitano

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Frenkie de Jong reaparece con el Barça antes del duelo clave en el Metropolitano
Frenkie de Jong volvió a escena cuando el Barcelona más necesitaba una noticia positiva. El centrocampista neerlandés reapareció 48 días después de su último partido, entró en el minuto 84 del derbi frente al Espanyol y todavía encontró tiempo para asistir a Marcus Rashford en el 4-1 final.

El regreso no llega en un momento cualquiera. El equipo de Hansi Flick afronta este martes 14 de abril, a las 21:00 CET, la vuelta de los cuartos de final de la Champions League en el Metropolitano, con la obligación de levantar el 0-2 encajado en la ida.

 

Un regreso que llega en plena zona decisiva del curso

La vuelta de De Jong adquiere peso tanto por el contexto como por la acción de la asistencia. El neerlandés no jugaba desde el 22 de febrero, en el partido de Liga ante el Levante, y el 26 de ese mismo mes sufrió en un entrenamiento una afectación en isquiotibial inferior derecho externo de la pierna derecha.

El propio club situó entonces su baja entre cinco y seis semanas, un contratiempo importante en una fase de la temporada en la que el Barça se jugaba el pulso liguero y varias eliminatorias de máxima exigencia. Su regreso devuelve al Barcelona a un futbolista con recorrido competitivo en la campaña.

Antes de lesionarse, el club le contabilizaba 31 partidos oficiales esta temporada, y los datos de LaLiga le atribuyen, ya actualizados tras el derbi, 20 encuentros ligueros, un gol y cinco asistencias. A 24 horas del segundo asalto europeo, además, De Jong figura en la convocatoria oficial del encuentro publicada por la UEFA.

 

El derbi dejó más que tres puntos

La reaparición del neerlandés se produjo además en una tarde que reforzó la posición del Barcelona en la Liga. El 4-1 ante el Espanyol permitió al conjunto azulgrana alcanzar los 79 puntos tras 31 jornadas y abrir una ventaja de nueve sobre el Real Madrid.

Además, en los precedentes en los que un equipo alcanzó esa cifra a estas alturas del campeonato, siempre terminó proclamándose campeón. Es un buen indicio de que el torneo doméstico ha quedado muy bien encarrilado para los de Flick.

La Liga empieza a quedar bajo control, pero Europa obliga a otra clase de respuesta. En la ida de los cuartos, el Atlético castigó al Barça después de la expulsión de Pau Cubarsí al borde del descanso.

Julián Álvarez abrió el marcador con un gran lanzamiento de falta y Sørloth remató la noche en la segunda parte. Antes de la roja, el Barcelona había parecido el equipo más peligroso, con Rashford como principal amenaza, pero el 0-2 dejó la eliminatoria girada por completo hacia el lado rojiblanco.

 

Una eliminatoria que exige algo más que entusiasmo

El desafío del Metropolitano no admite una lectura ingenua. El Atlético ya ganó las dos anteriores eliminatorias de cuartos de final de la Champions frente al Barcelona, en las temporadas 2013/14 y 2015/16. Julián Álvarez suma 15 goles en sus últimas 18 apariciones en la competición y cinco de ellos han llegado ya en esta fase eliminatoria.

Es decir, el Barça no solo debe remontar dos tantos, sino hacerlo frente a un rival que se siente cómodo defendiendo ventajas y que, además, llega con una amenaza ofensiva en plena forma. La vuelta de De Jong no garantiza nada, pero sí cambia el abanico de soluciones de Flick.

El técnico pierde para la vuelta a Cubarsí por sanción, pero recupera a un centrocampista que puede ayudar a sostener posesiones, conectar la salida y añadir una opción distinta en un partido que probablemente exigirá varios registros. El Barcelona, cinco veces campeón de Europa, sigue obligado a una noche grande para mantenerse con vida, pero llega a ella con un recurso más de peso en su sala de máquinas.

 

Más que una asistencia

La asistencia a Rashford en el derbi no resuelve por sí sola el problema que tiene ahora el Barça, pero sí resume bien el valor del regreso. De Jong apenas estuvo unos minutos sobre el césped y, aun así, dejó una acción útil, limpia y oportuna.

En el mejor de los casos para el Barcelona, su vuelta supone recuperar a tiempo una pieza que había desaparecido justo cuando empezaban a apretarse el calendario y las necesidades.

En el peor, añade una alternativa fiable para una segunda parte que puede convertirse en un ejercicio de paciencia, riesgo y supervivencia competitiva. Después de 48 días fuera, ya vuelve a ser una variable real en el momento más delicado del curso azulgrana.

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