Marcelino pone al Villarreal a mirar de frente al tercer puesto tras asaltar San Mamés

El Villarreal salió de San Mamés con algo más que tres puntos. Su victoria por 1-2 ante el Athletic Club en la noche del 12 de abril reforzó una idea que Marcelino llevaba tiempo deslizando.
Este equipo ya no compite solo por asegurar la Champions, sino por defender con argumentos muy serios la tercera plaza de LaLiga. El conjunto castellonense cerró la jornada 31 con 61 puntos, por delante del Atlético de Madrid, que suma 57, y con una ventaja amplia sobre el Betis, en quinto con 46.
Un golpe de autoridad en un estadio de máxima exigencia
El resultado tuvo peso por el rival, por el escenario y por la forma. El Villarreal golpeó primero con un tanto de Sergi Cardona en el minuto 25, tras una asistencia de Tani Oluwaseyi, y amplió la ventaja en el descuento del primer tiempo con un gol de Alfon González al contragolpe.
Marcelino nunca había ganado en San Mamés como visitante y esta vez lo hizo al frente de un Villarreal pragmático, sólido sin balón y muy dañino en las transiciones. El Athletic empujó, mejoró tras el descanso y reactivó el final con el 1-2, pero el Villarreal fue más fino en las áreas y mucho más certero en los momentos decisivos.
La mentalidad como bandera del Villarreal
En la rueda de prensa posterior, Marcelino aseguró: “Si tenemos la mentalidad que hemos tenido hoy, muy posiblemente quedemos terceros”.
No fue una salida grandilocuente, sino la conclusión de un técnico que relacionó el triunfo con la actitud con la que su equipo afrontó un partido durísimo, igualando la intensidad del Athletic y resistiendo después el empuje local.
La declaración no nace de la nada. Antes de viajar a Bilbao, Marcelino ya había reivindicado públicamente la temporada de su equipo y se quejaba de que el Villarreal estaba siendo minusvalorado, recordando que entonces ya aventajaba al Athletic en 20 puntos.
Tras la victoria en San Mamés, esa distancia ha crecido hasta los 23, una diferencia que da todavía más fuerza al mensaje del entrenador y que sitúa al club amarillo en una posición de autoridad dentro de la pelea europea.
Gerard Moreno vuelve a marcar el tono del equipo
Una de las claves del discurso de Marcelino fue Gerard Moreno. Aunque no marcó en Bilbao, el técnico destacó su capacidad para ayudar al equipo a salir de la presión y ordenarse en el campo rival, hasta el punto de afirmar que estuvo impresionante.
La relevancia de Gerard va más allá del remate. Marcelino insistió en que es un futbolista que da continuidad al juego cuando el balón supera la primera línea rival y que, además, conserva el gol y el último pase.
Dicho de otra manera, el Villarreal gana claridad cuando el delantero está fino, algo especialmente valioso en partidos como el de San Mamés, donde sobrevivir a la presión inicial del Athletic era casi tan importante como acertar en las áreas. En el sprint final, disponer de esa versión de Gerard multiplica las opciones del tercer puesto.
Ya no es solo cuestión de Champions
La clasificación respalda la ambición. A falta de siete jornadas, solo Barcelona, con 79 puntos, y Real Madrid, con 70, están por delante del Villarreal. El margen sobre el Atlético es de cuatro puntos y el colchón respecto al Betis es mucho mayor.
Además, el calendario oficial del club indica que el siguiente tramo incluirá partidos ante Real Oviedo, Celta, Levante, Mallorca, Sevilla, Rayo Vallecano y Atlético de Madrid, un cierre exigente pero también lo bastante claro como para medir si el equipo está preparado para sostener la tercera plaza hasta el final.
Marcelino, de hecho, recordó en su comparecencia que el Villarreal ha pasado 22 de las 31 jornadas entre los tres primeros, un dato que él mismo utilizó para defender la magnitud de la campaña. La victoria en San Mamés no resuelve nada de forma matemática, pero sí cambia el tono de la conversación. El Villarreal ya no es un aspirante ocasional al podio.


