RC Celta de Vigo: Estadísticas, historia y partidos


Si eres un aficionado al fútbol acostumbrado a seguir competiciones nacionales como LaLiga o la Copa del Rey, sin duda estarás familiarizado con los colores del RC Celta de Vigo. Este club, después de todo, es uno de los más importantes de Galicia y su presencia es una constante en el fútbol nacional. Su juego es valiente, adaptativo y tiene una capacidad inigualable para resistir todo lo que le echen. Por estos motivos, hoy en día es un club muy querido que se agarra con uñas y dientes a la Primera División y que incluso se ve las caras con los gigantes europeos.
¿Quieres conocer las estadísticas del RC Celta de Vigo? ¿O prefieres ver el calendario con los próximos partidos? Nosotros te queremos ofrecer todo esto y mucho más. De hecho, incluso te hablaremos de la historia del equipo, para que conozcas sus orígenes y entiendas el papel que juega en el fútbol español. ¿Preparado?
El RC Celta de Vigo es, sin duda, uno de los equipos más representativos del noroeste de la península y cuenta con una identidad profundamente ligada a su ciudad. Ha destacado por su talento y valentía en situaciones desfavorables, pero también por contar con una afición apasionada y un sentimiento de pertenencia muy marcado. A lo largo de su trayectoria, el RC Celta de Vigo ha construido una imagen reconocible basada en la cantera, el juego combinativo y la defensa de su cultura futbolística.
El equipo, además, es un viejo conocido en la Primera División, por la que ha pasado varias veces durante épocas largas y breves por igual, y se ha consolidado como un equipo bastante respetado dentro de LaLiga. Quizá su palmarés no sea el más extenso, pero su importancia histórica no se centra tanto en los trofeos como en su continuidad y su identidad clara y definida, así como en su contribución al desarrollo del fútbol gallego.
| 📝 Nombre oficial | Real Club Celta de Vigo S.A.D. |
| 🌍 Ubicación | Vigo, España |
| 🗓️ Año de fundación | 1923 |
| 🏟️ Estadio | Estadio Abanca Balaídos |
| ⚽ Liga | LaLiga |
| 🧑💼 Propietario | Marián Mouriño Terrazo (máxima accionista) |
| 🏆 Títulos principales | 3 títulos de Segunda División, 1 título de Segunda División B, 1 título de Tercera División, 1 Copa Intertoto de la UEFA, 6 Campeonatos de Galicia y 1 Campeonato Astur-Gallego |
| 🤝 Apodo | Celestes, Celtiñas, Celtarras, Olívicos |
Aunque sepas cuándo va a jugar, también querrás conocer a los jugadores del RC Celta de Vigo, ¿no es así? Nosotros queremos ayudarte y, para ello, te hemos preparado una lista con los nombres de los componentes de la plantilla de esta temporada. Te daremos, además, sus números y sus posiciones. ¿Estás listo? Aquí los tienes:
| 👤 Nombre | ⚽ Posición | 🔢 Número |
|---|---|---|
| Iván Villar | Portero | 1 |
| Ionut Radu | Portero | 13 |
| Marc Vidal | Portero | 25 |
| Marcos González | Portero | 40 |
| Carl Starfelt | Defensa central | 2 |
| Óscar Mingueza | Defensa central | 3 |
| Joseph Aidoo | Defensa central | 4 |
| Sergio Carreira | Lateral | 5 |
| Manu Fernández | Defensa central | 12 |
| Álvaro Núñez | Lateral | 14 |
| Javi Rueda | Lateral | 17 |
| Marcos Alonso | Lateral | 20 |
| Mihailo Ristic | Lateral | 21 |
| Carlos Domínguez | Defensa cental | 24 |
| Yoel Lago | Defensa central | 29 |
| Pablo Meixús | Defensa central | 31 |
| Javi Rodríguez | Lateral | 32 |
| Ilaix Moriba | Mediocentro | 6 |
| Fer López | Mediapunta | 8 |
| Franco Cervi | Extremo | 11 |
| Matías Vecino | Mediocentro | 15 |
| Miguel Román | Centrocampista | 16 |
| Williot Swedberg | Mediapunta | 19 |
| Hugo Sotelo | Extremo | 22 |
| Hugo Álvarez | Extremo | 23 |
| Andrés Antañón | Mediapunta | 36 |
| Hugo Burcio | Mediocentro | 38 |
| Borja Iglesias | Delantero centro | 7 |
| Ferran Jutglà | Delantero centro | 9 |
| Iago Aspas | Delantero centro | 10 |
| Pablo Durán | Delantero centro | 18 |
| Ángel Arcos | Extremo | 28 |
| Hugo González | Delantero | 30 |
| Óscar Marcos | Delantero | 33 |
| Jones El Abdellaoui | Extremo | 39 |
Aunque parezca que ha estado ahí toda la vida, el RC Celta de Vigo no nació hasta bien entrados los años 20 del siglo pasado. Lo hacía, concretamente, el 23 de agosto de 1923, y surgía de la fusión de dos equipos anteriores de la ciudad, el Vigo Sporting y el Fortuna de Vigo. Los artífices de esta operación fueron Manuel de Castro, apodado “Handicap”, y el abogado Juan Baliño Ledo. De esos dos equipos, el Vigo Sporting era el más importante e incluso había sido subcampeón de la Copa del Rey celebrada en 1908. El nuevo club, resultado de esta fusión, sería dirigido en sus orígenes por Manuel de Bárcena y Andrés. Y, un año más tarde, incluía una sección de atletismo para complementar el equipo de fútbol. Durante sus primeros años, el club ganó el Campeonato de Galicia cinco años seguidos, algo que repetiría una vez más en 1929.
Pocos años después, en 1928, nació la Liga española. Uno de los requisitos para formar parte de aquella competición era que el equipo fuera o hubiera sido, en algún momento, campeón o subcampeón de la Copa de España. Y, como uno de los equipos que habían formado el Celta de Vigo tenía ese honor, se creyó que el club formaría parte de los diez competidores. No obstante, este derecho le fue denegado por la votación del resto de clubes, de modo que los olívicos tuvieron que conformarse con participar en Segunda División. Aquí hay que destacar que uno de dichos clubes había sido el Deportivo de La Coruña, y ese sería el nacimiento de una rivalidad que dura a día de hoy. Ese mismo año, el Celta inauguró el estadio de Balaídos y, al final de esa temporada, se retiró de la competición para llevar a cabo una reestructuración deportiva.
El Celta, por supuesto, no iba a estar ausente en la Liga eternamente y, en la temporada de 1930-31, regresó en la categoría de bronce. Su éxito fue indiscutible, tanto que ascendió enseguida a Segunda División. Unos años más tarde, tras ganar la temporada de 1935-36, el club celeste llegó a Primera División tras derrotar al Real Zaragoza por un potentísimo 7-0. Parecía que ese iba a ser el año del Celta, pero, por desgracia, la guerra lo detuvo todo. Así, el primer gol marcado en la máxima categoría no tuvo lugar hasta la temporada 1939-40.
La aventura en primera fue una etapa gloriosa que duró hasta la temporada 1943-44, cuando volvió a caer a Segunda. Este bache, no obstante, solo duró un año. En aquellos momentos, el RC Celta de Vigo contaba con un gran equipo y con la dirección técnica de Ricardo Zamora. En la temporada 1947-48, terminó en cuarta posición en la Liga, tan solo a cuatro puntos del campeón, y quedó subcampeón en la Copa del Generalísimo tras enfrentarse en la final al Sevilla CF. Los andaluces, no obstante, se impusieron por 4-1.
La década de los 50 trajo menos éxitos deportivos, a excepción de la que se convertiría en la mayor goleada de la historia del equipo celeste. Hablamos, por supuesto, del 10-1 que le marcó al Nàstic. Esta etapa finalizó con un nuevo descenso a Segunda División al finalizar la temporada 1958-59 en la posición 16. El RC Celta de Vigo iba a pasar la siguiente década en la división de plata. Por supuesto, los celestes contaron con varias oportunidades para ascender de nuevo, como las promociones contra el Real Valladolid en 1960, contra el Real Oviedo en 1961 y contra el Sabadell en 1966, pero ninguna fructificó. El club no se rendía y, con el fichaje de Manolo, jugador que más tiempo pasaría en el club, siguió quedando en excelentes posiciones durante las temporadas de 1966-67 y 1967-68. Ese mismo año, además, participó en la semifinal de la Copa del Generalísimo, donde, esta vez, fue derrotado por un FC Barcelona que llegaba fuerte a la final.
A principios de los 70, el RC Celta de Vigo regresó, una vez más, a Primera División, categoría en la que se estableció durante unas cuantas temporadas tras el éxito de la campaña 1969-70. La primera campaña en la división de oro sirvió para que el club se acomodara en su nueva posición y, bajo la dirección de Juanito Arza, las cosas iban cada vez mejor. En la plantilla había jugadores como Manolo, Quique Costas, Lezcano o Doblas, y concluyó la liga de 1970-71 en sexto lugar. Aquello, por sí solo, ya era un logro; pero es que, además, le abría las puertas a la primera edición de la Copa de la UEFA, donde el RC Celta de Vigo participó como el primer equipo gallego que llegaba a una competición europea. Lamentablemente, aquella aventura duró poco, ya que el Aberdeen FC lo tumbó en la primera eliminatoria.
La temporada de 1974-75 fue el inicio de una etapa de ascensor para el RC Celta de Vigo porque, tras terminar en la posición 17, cayó a segunda y dio comienzo a una sucesión de descensos y ascensos que se alargaría durante el resto de la década y gran parte de la siguiente. Así, volvió a ascender en la temporada 1975-76, cayó de nuevo en la siguiente temporada y volvió a subir en la 1977-78. Todo esto solo causó más inestabilidad en el club y, al final de la temporada 1979-80, caía a Segunda B.
El RC Celta de Vigo parecía haber tocado fondo, así que solo quedaba esperar que las cosas fueran mejor a partir de ese momento. Y eso fue lo que sucedió, de modo que podemos hablar de un ascenso meteórico al iniciar la década de los 80. Los celestes ficharon a Milorad Pavic como entrenador y, tras una sola temporada en Segunda B, el equipo volvía a Segunda al finalizar la campaña de 1980-81. Aquel excelente resultado motivó a la directiva para mantener al equipo sin cambios, entrenador incluido, y eso se tradujo en el éxito de la siguiente campaña, que trajo goleadas históricas como el 1-5 contra el Oviedo o el 3-5 contra el Sabadell. Los celestes terminaron en primera posición y, tras un último partido frente al Getafe, al que derrotaron por un doloroso 6-0, ganaron la Liga y el ascenso a la categoría de oro. La gloria parecía haber regresado a Balaídos, un estadio que, ese mismo año, vería tres partidos del Mundial 82.
La época ascensor del RC Celta de Vigo, lamentablemente, no había terminado. A pesar de las ilusiones y del fichaje del centrocampista Andrés, la siguiente temporada, la de 1982-83, terminaba con los celestes en posición 17, lo que los llevó de nuevo a Segunda División durante dos temporadas seguidas. En la siguiente campaña, la plantilla sufrió una remodelación intensa y muchos jugadores abandonaron el equipo, como Gómez, Mori o Ademir. El entrenador, Milorad Pavic, fue sustituido por Cid Carriera, que iba a contar con refuerzos como Arteaga, Cortés o Gilberto. El ambiente entre la afición, no obstante, era bastante pesimista y la trayectoria del propio equipo resultó bastante irregular. Y, tras ser incapaz de ascender a Primera, el equipo cambió de entrenador para confiar en Félix Carnero.
El Celta regresó brevemente a Primera durante la campaña de 1985-86 para caer, inmediatamente, a Segunda una vez más. Y es que, aunque había arrancado sus andaduras con un potente empate frente a la Real Sociedad, pronto cayó lesionado el portero Javier Maté, que en aquel momento era una de las grandes estrellas del equipo. A eso hay que sumar que su sustituto, Patxi Villanueva, tenía que hacer el servicio militar, así que el club no contaba con un verdadero relevo que estuviera a la altura. Incluso llegaron a designar a Vicente, un centrocampista, como portero suplente. El baile de porteros y de entrenadores propició una nueva caída a segunda.
A partir de 1986, la federación cambió el sistema de competición. A partir de ahora, tras una fase regular en la que se enfrentaban todos los clubes a doble vuelta, se formarían tres grupos diferentes. Los celestes, a las órdenes de Collin Addison y con el fichaje de Jimmy Hagan, concluyeron en cuarta plaza y formaron parte del grupo par junto a equipos como el Deportivo de La Coruña, el Castellón, el Málaga, el Sestao y el Rayo Vallecano. Y, gracias a los excelentes resultados del Celta, este volvió a ascender a Primera División, donde se mantendría el resto de la década.
Los 90 comenzaron mal. El Celta de Vigo descendía a la división de plata al finalizar la temporada 1989-90 en posición 19, a pesar de haber contado con refuerzos brasileños como Nilson o Fabiano. Y, para rematar, los celestes fueron eliminados de la Copa del Rey por el Valencia en octavos de final. Por suerte, la tortilla no tardó en girar de nuevo. La ayuda de Chechu Rojo como entrenador dio cierta solvencia al equipo, lo que lo ayudó a ascender una vez más. Y, esta vez, se iba a mantener arriba más tiempo.
Esa fue una época de cambios para el club a nivel estructural. Y es que, al ser preciso cubrir el capital establecido por el Consejo Superior de Deportes para seguir en las competiciones profesionales, el Celta tuvo que convertirse en una Sociedad Anónima Deportiva, lo que ponía a la entidad en manos de sus inversores. Mientras tanto, en el terreno deportivo, Rojo mantuvo al equipo en lo más alto y lo dotó de solidez deportiva. Gracias a eso, Santiago Cañizares, el portero del equipo, consiguió el trofeo Zamora al menos goleado. Cualquier seguidor de la Selección Española conoce bien ese nombre.
Uno de los momentos más emocionantes de esa década ocurrió en 1994, cuando el equipo se desplazó a Madrid, acompañado por casi 20 000 aficionados, para participar en la final de la Copa del Rey contra el Zaragoza. Aquel fue un partido emocionante y los celestes llegaban tras imponerse ante el Tenerife de Valdano, el gran favorito de la competición. Aun así, el Celta no consiguió derrotar al Zaragoza en un encuentro que terminó en empate a 0 y que se decidió en los penaltis.
La gesta estuvo a punto de repetirse durante la temporada de 1996-97, cuando llegó a la semifinal de la Copa del Rey. Y, un año más tarde, los celestes se clasificaron para la Copa de la UEFA, algo que harían dos años seguidos. En ninguna de estas ocasiones, por desgracia, consiguió hacerse con el trofeo. De todos modos, estamos hablando de años dorados para el Celta de Vigo. El equipo había hecho fichajes importantes, como Mazinho, que procedía del Valencia, o Alexander Mostovoi, que venía del Benfica. Y, a los mandos de esta plantilla, estaba Castro Santos, aunque en la temporada 1997-98 fue sustituido por Jabo Irureta, que traería a jugadores como Goran Djorovic, Dan Eggen o el canterano y bien conocido por todos Michel Salgado.
Llegado el cambio de siglo, el Celta consiguió nuevos logros, como la primera clasificación para la Copa Intertoto durante la temporada 1999-00. Lo mejor, no obstante, llegaría al año siguiente. Una vez más, los celestes llegaron a la final de la Copa del Rey tras eliminar al Barcelona en las semifinales. Y, esta vez sí, conquistaron el título de la Copa Intertoto, lo que les abrió las puertas a la Copa de la UEFA. Allí cayeron ante el Slovan Liberec. En la liga habían terminado en una cómoda sexta posición y, debido a todo esto y a su forma de jugar, el club fue nombrado Mejor Equipo del Mes de Febrero por la IFFHS.
Durante las siguientes temporadas, Víctor Fernández fue relevado por Miguel Ángel Lotina, que prefería un fútbol más defensivo, pero menos espectacular. No obstante, eso le garantizó al club la clasificación para la Liga de Campeones. En cuanto al trofeo Zamora, otro portero del equipo lo volvió a conseguir: Pablo Cavallero.
El entusiasmo y el optimismo de aquellos tiempos, sin embargo, terminaron en 2004. Y es que, a pesar de clasificarse como segundo de su grupo en la Liga de Campeones, sus resultados en la Liga fueron bastante peores, hasta el punto de terminar cayendo, nuevamente, a Segunda División. Esta fue una etapa dolorosa que se alargó durante 5 agónicos años. Los problemas económicos del club, que se llegó a acoger a la ley concursal durante la temporada 2008-09, no ayudaron demasiado.
El ansiado retorno a la división de oro no tuvo lugar hasta 2012, cuando terminó en una digna segunda posición. Y, a partir de ese momento, el equipo iba a recuperar la estabilidad hasta la actualidad. Esta fue una etapa con sus altos y sus bajos y, durante dos años seguidos, llegó a la semifinal de la Copa del Rey y se clasificó para la UEFA Europa League. Durante la temporada 2016-17, además, fue semifinalista de esta competición, aunque cayó ante el Manchester United. Desde entonces, el RC Celta de Vigo se ha convertido en un equipo solvente y siempre presente en LaLiga. Quizá tiene resultados irregulares, pero suele estar dispuesto a plantar cara al rival que sea. Además, sigue luchando por competir en Europa, como demuestra su última clasificación para la UEFA Europa League durante la temporada 2024-25. Ahora mismo, su plantilla está repleta de canteranos y es dirigida por un entrenador de la casa, Claudio Giráldez.
La razón por la que se llama “olívicos” a los jugadores y a los aficionados del RC Celta de Vigo es que Vigo es conocida como la ciudad de la oliva a causa de un olivo histórico situado en la concatedral de Santa María. No obstante, el equipo recibe otros apodos, como celestes.
Aunque hay muchos jugadores que han destacado en la plantilla del equipo, suele considerarse que Iago Aspas es el mejor de la historia del RC Celta de Vigo, ya que se ha consolidado como el máximo goleador y todo un referente durante el siglo XXI. De todos modos, también se suelen mencionar otros jugadores históricos, como Hermidita, que fue el anterior máximo goleador.
Aunque nunca ha ganado la Liga ni la Copa del Rey, ha sido capaz de llegar a la final hasta en tres ocasiones diferentes. En cuanto a su posición, consiguió la mejor en la temporada 2002-03 al terminar en cuarto lugar. De este modo, se clasificó para la Liga de Campeones de la UEFA de la temporada siguiente, aunque el Arsenal lo eliminó en octavos.
Como suele ser habitual, el clásico del Celta de Vigo tiene un fuerte componente comunitario. Después de todo, hablamos del derbi gallego, que lo enfrenta al otro club con más historia del fútbol de Galicia, el Real Club Deportivo de La Coruña.