Amrabat acelera su regreso y devuelve al Betis una pieza clave para el tramo decisivo de marzo

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El betis recupera a su pieza clave, Amrabat

Sofyan Amrabat vuelve a asomarse al primer plano del Betis en el momento en que la temporada entra en una de sus curvas más exigentes. El centrocampista marroquí, que regresó a Sevilla la pasada semana para afrontar la fase final de su recuperación, ya ha dado un paso visible en su puesta a punto.

Este lunes trabajó de forma parcial con el grupo, una señal que refuerza la idea de que su vuelta a la competición se acerca, aunque el club siga sin fijar una fecha oficial para su reaparición. En Heliópolis no se quiere correr, pero sí se percibe que marzo puede abrirle de nuevo la puerta a los minutos.

 

Del quirófano a la dinámica de grupo

La evolución tiene detrás un proceso más largo de lo que parecía en un primer momento. El Betis informó a finales de enero de que Amrabat fue intervenido en Ámsterdam por el doctor Gino Kerkhoffs y que la operación consistió en una limpieza articular del tobillo derecho. El plan posterior también quedó definido entonces.

Una primera fase de recuperación posquirúrgica en Países Bajos y, después, la continuación del trabajo en Sevilla. Ese itinerario explica por qué el club insiste ahora en una reintegración progresiva, sin atajos y sin comprometer una recaída en pleno cierre de campaña.

Amrabat llegó al Betis cedido por el Fenerbahçe hasta final de temporada, una operación que el club verdiblanco anunció el 1 de septiembre. Su fichaje respondió a una necesidad muy concreta, la de incorporar experiencia competitiva, fortaleza física y capacidad para ordenar el centro del campo.

Ahora, varios meses después y tras una baja prolongada, esa apuesta vuelve a cobrar sentido justo cuando Pellegrini necesita recuperar piezas que den estabilidad a un equipo exigido por dos frentes.

 

Un perfil que cambia el centro del campo

La importancia de Amrabat no se explica solo por el nombre, sino por el tipo de futbolista que representa. En el Betis se le considera un mediocentro capaz de equilibrar el sistema, sostener al equipo por detrás del balón y dar un punto de orden en los partidos de ida y vuelta.

Su papel como pivote resulta determinante para dar estructura al 4-2-3-1 del técnico chileno. En un equipo que ha tenido que convivir con ausencias de peso, recuperar un perfil así puede modificar tanto la presión tras pérdida como la protección de la zaga y la limpieza de la salida de balón.

También hay un dato que ayuda a entender por qué su regreso se interpreta como algo más que una simple alta médica. En la actual Europa League, UEFA le atribuye tres partidos disputados, 119 minutos y un 89% de precisión en el pase. No es una muestra estadística gigantesca, pero sí suficiente para apuntar una tendencia.

Cuando estuvo disponible en Europa, Amrabat ofreció seguridad en circulación y un rendimiento funcional para un equipo que ha querido crecer a través del control. Ese porcentaje de acierto en el pase refuerza la idea de que su impacto puede sentirse menos en el ruido y más en el equilibrio.

El propio futbolista ha transmitido que la recuperación entra ya en una fase de optimismo contenido. Tras volver a Sevilla, explicó en declaraciones que ha trabajado con mucha intensidad en las últimas semanas y que espera ver pronto la recompensa.

Ese mensaje encaja con lo que se ve ahora en la ciudad deportiva. Primero trabajo individual, después una reincorporación parcial al grupo y, a partir de ahí, la necesidad de medir sensaciones antes de pensar en una convocatoria.

 

Europa y LaLiga aprietan el calendario

El calendario convierte la recuperación de Amrabat en una noticia con impacto inmediato. El Betis se medirá al Panathinaikos en los octavos de final de la Europa League, con la ida fijada para el 12 de marzo en Atenas y la vuelta para el 19 en el Estadio La Cartuja.

Además, el conjunto verdiblanco accedió directamente a esta ronda después de terminar cuarto en la fase de liga tras su victoria ante el Feyenoord, un dato que subraya el buen recorrido europeo del equipo y explica por qué el club mira con tanta atención la evolución del marroquí.

No hay garantía de que llegue a tiempo para la eliminatoria, pero sí la sensación de que su vuelta ya forma parte del horizonte competitivo de este mes. En LaLiga, mientras tanto, el margen de error se ha estrechado. El calendario oficial del Betis sitúa al equipo en la quinta plaza con 43 puntos tras 27 jornadas, tres por delante del Celta, que es sexto con 40, y aún dentro de los puestos europeos.

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