Araújo decide y Joan García sostiene al Barça ante un Rayo que le exigió hasta el final

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Araujo y Joan Garcia

El Barcelona resolvió con sufrimiento un partido áspero ante el Rayo Vallecano y defendió el liderato con una victoria mínima, construida sobre un cabezazo de Ronald Araújo y varias intervenciones decisivas de Joan García en la segunda parte.

El 1-0 del domingo 22 de marzo en el Spotify Camp Nou no fue una exhibición del equipo de Hansi Flick, pero sí una prueba de madurez competitiva. El conjunto azulgrana golpeó en el minuto 24, cuando João Cancelo puso un córner al segundo palo y Araújo remató de cabeza para firmar el único tanto de la tarde.

El encuentro reunió a 56.812 espectadores y confirmó algo que el Barça ya venía insinuando en marzo. En este tramo de la temporada está sumando incluso cuando no consigue imponerse con claridad durante los 90 minutos.

 

Un partido incómodo desde el principio

La tarde empezó con un aviso serio del Rayo. En el primer minuto, Carlos Martín tuvo una ocasión muy clara, pero Joan García achicó con rapidez y evitó el 0-1. El Barça respondió poco después con una llegada de Raphinha, que cruzó demasiado su remate, y fue ganando terreno hasta convertir una acción de estrategia en la jugada decisiva del encuentro.

Antes del descanso, el equipo madrileño aún tuvo margen para discutir el guion, sobre todo con un cabezazo de Pathé Ciss que se marchó por encima del larguero. El desarrollo del choque explica por qué la victoria tuvo más de trabajo que de autoridad.

El Barcelona terminó con un 61,2% de posesión y 15 remates, frente al 38,8% y 8 disparos del Rayo, pero el encuentro nunca quedó del todo cerrado. Incluso en un contexto de dominio territorial azulgrana, el equipo de Íñigo Pérez logró forzar 9 córners, tres más que su rival, una señal clara de que encontró caminos para inquietar a la defensa local.

 

El gol cambió el marcador, no la tensión

Araújo abrió el partido en el minuto 24, pero el tanto no llevó al Barça a una tarde plácida. El cuadro de Flick tuvo opciones para ampliar la ventaja, aunque sin la contundencia necesaria para romper del todo el choque, y eso mantuvo al Rayo con vida hasta el último tramo.

El Barcelona tuvo que sufrir para ganar, una idea que encaja con lo que se vio sobre el césped. Un líder con más balón que control real en muchos momentos de la segunda mitad. Ahí apareció Joan García. El portero del Barça sostuvo la ventaja con varias intervenciones seguidas en la reanudación.

Detuvo un remate de Álvaro García en el 61, volvió a intervenir ante Unai López en el 62 y cerró el partido con otra parada a Jorge de Frutos en el 89. Entre una acción y otra, Pacha Espino perdonó una ocasión clarísima en el 83, cuando su disparo salió rozando la escuadra. El Barça ganó por el gol de Araújo, pero no habría conservado los tres puntos sin la actuación de su guardameta.

 

Joan García ya no es una sorpresa

La actuación del meta azulgrana no llega de la nada. La ficha oficial de LaLiga le atribuye ya 23 partidos, 2.070 minutos y 63 rechaces en esta edición del campeonato, cifras que ayudan a entender por qué el equipo recurrió a él como uno de sus principales salvavidas del día.

Su momento, además, coincide con el reconocimiento de la selección. La RFEF confirmó hace unos días su primera llamada con la absoluta para los amistosos ante Serbia y Egipto, un paso más en una temporada que le está consolidando en el escaparate nacional.

El Barcelona enlazó ante el Rayo su quinta victoria consecutiva en la competición y la jornada terminó de dibujar el escenario del título unas horas más tarde, cuando el Real Madrid venció 3-2 al Atlético en el derbi.

Con esos resultados, el Barça se mantiene primero con 73 puntos y cuatro de ventaja sobre el conjunto blanco, mientras que el Rayo sigue decimocuarto con 32. No es una distancia definitiva, pero sí lo bastante seria como para dar valor añadido a una victoria corta y bastante más compleja de lo que sugiere el marcador.

 

Tres puntos de líder, no de escaparate

La victoria deja una lectura útil para el tramo final de la temporada. El Barcelona no firmó una de esas actuaciones que invitan al entusiasmo inmediato, pero sí mostró una virtud que suele pesar mucho en primavera. O sea, ganar partidos incómodos.

El Rayo volvió a competir, volvió a apretar y volvió a obligar al Barça a sostenerse en detalles finos. Esta vez, esos detalles llevaron el nombre de Araújo en el área rival y de Joan García en la propia. En una liga que entra ya en su recta decisiva, ese tipo de triunfos también empuja campeonatos.

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