Laporta y Font cierran la campaña del Barça con un debate que convierte el domingo en un plebiscito sobre el modelo de club

El último cara a cara entre Joan Laporta y Víctor Font antes de las elecciones del FC Barcelona dejó algo más que un intercambio de reproches. Confirmó que la votación del domingo 15 de marzo no decidirá solo un presidente, sino también qué relato se impone sobre el presente y el futuro del club.
A dos días de las urnas, el duelo quedó planteado entre la continuidad que defiende Laporta y la enmienda de modelo que propone Font, en una campaña que el propio Barça ha fijado oficialmente para el mandato 2026-2031.
Un debate áspero para disputar el relato final
El último debate volvió a mostrar dos estilos muy distintos. Laporta optó por un tono más agresivo y de confrontación directa, tratando de convertir la campaña en una reválida de su gestión, mientras que Font insistió en presentarse como la candidatura del cambio, con más peso para el socio y menos personalismo en la toma de decisiones.
El choque volvió a girar sobre tres ejes ya instalados en la campaña: la economía, el área deportiva y la relación del club con su masa social. El pulso es como un intento de Laporta por neutralizar a su rival en el último debate antes de la votación. La batalla electoral llega, además, muy comprimida.
La economía, entre la defensa de la gestión y la crítica al endeudamiento
La principal baza de Laporta sigue siendo el argumento de la reconstrucción. Su candidatura sostiene que el club está hoy en mejor situación deportiva y estructural que hace cinco años y que el nuevo Camp Nou debe actuar como gran motor de ingresos en el próximo mandato.
Font, por el contrario, ha intentado convertir la economía en un terreno de desgaste para el presidente saliente, cuestionando el nivel de endeudamiento, la opacidad de algunas operaciones y la dependencia del estadio como promesa de futuro. Esa diferencia de enfoque también ha marcado los documentos programáticos de campaña publicados en la prensa española.
El contexto económico explica por qué esa discusión pesa tanto en el voto. El Barcelona llega a estas elecciones con unos 2.500 millones de euros comprometidos con terceros, un patrimonio neto todavía negativo de 153 millones y una situación marcada por el coste del nuevo Camp Nou y por las restricciones del fair play financiero.
Al mismo tiempo, el club exhibe señales de fortaleza competitiva y de mercado. La plantilla masculina está valorada en torno a 1.100 millones de euros, un 38% más que en 2021, y la marca Barça mantiene un peso comercial muy alto. Esa mezcla de deuda e ilusión es precisamente el terreno sobre el que Laporta y Font intentan construir su relato.
El socio vuelve al centro del combate electoral
Si en la parte económica se discute la sostenibilidad del proyecto, en la social se juega buena parte de la emoción del voto. Font ha tratado de capitalizar el malestar de una parte del barcelonismo con los precios, la pérdida de presencia del socio en el estadio y la sensación de distancia entre el club y su base social.
Laporta, por su parte, intenta presentarse como el dirigente que ha pilotado una transición complicada, primero en Montjuïc y después en el regreso parcial al Camp Nou, sin romper el modelo de propiedad del Barça. Ese debate conecta con cifras muy concretas. La masa social azulgrana está por encima de los 142.000 socios.
En ese terreno, la propuesta continuista de Laporta pasa por reservar íntegramente a socios los 14.000 nuevos asientos de la fase 1C, mientras que Font plantea 5.000 abonos directos cuando el estadio esté plenamente operativo para aliviar la lista de espera.
Una jornada electoral marcada por el regreso simbólico al Camp Nou
El club ha fijado la jornada electoral el mismo día del Barça-Sevilla y ha habilitado un dispositivo que permitirá votar mientras se disputa el partido, algo que el FC Barcelona presenta como inédito en el Spotify Camp Nou.


