Betis frena al Celta y protege una quinta plaza que ya mira de frente a la Champions

El gol tempranero de Ferran Jutglà obligó al cuadro verdiblanco a remar desde el primer tiempo, pero la reacción tras el descanso y el tanto de Héctor Bellerín evitaron una derrota que habría comprimido mucho más la carrera europea. El reparto de puntos deja al Betis con 44 puntos, tres por encima del conjunto vigués.
Una lucha por Europa que esta vez puede valer más
La trascendencia del empate no se explica solo por la clasificación inmediata. La quinta posición ya no se interpreta como una simple puerta a Europa League, sino como una plaza con aroma de Champions mientras España siga bien colocada en el ranking UEFA de la temporada.
Antes de esta jornada, la Liga española había adelantado a Alemania y se había situado en la segunda plaza del coeficiente anual, una ubicación decisiva porque los dos mejores campeonatos del curso reciben una plaza extra para la próxima Liga de Campeones. Por eso, el pulso entre Betis y Celta no era un cruce más entre aspirantes continentales.
Era un enfrentamiento directo con premio potencialmente mayor. El partido se abrió muy pronto y en la dirección que más convenía al Celta. Jutglà marcó en el minuto 4 y dio forma a una primera parte en la que los visitantes jugaron con más claridad, mejor distribución de espacios y mayor ritmo con balón.
El equipo gallego fue superior antes del descanso y generó ocasiones suficientes para marcharse con una renta mayor. El Betis, en cambio, se movió con demasiada rigidez durante muchos minutos, dependió de impulsos aislados y solo dio señales más serias en el tramo final del primer tiempo, cuando Abde y Bartra rozaron el empate.
Ese dominio del Celta tampoco apareció de la nada. El conjunto vigués venía exhibiendo una fiabilidad notable lejos de Balaídos. Antes de visitar La Cartuja había sumado 23 puntos a domicilio y figuraba como el tercer mejor visitante de la categoría.
Esa solidez exterior ayudó a explicar la naturalidad con la que el equipo de Giráldez se adueñó del primer acto, sin complejos y con una presión que incomodó mucho la salida de balón bética. El empate final le dejó a medias, pero reforzó la sensación de que su candidatura europea no responde a una racha pasajera.
Bellerín cambió el tono del encuentro y el Betis se rehízo
La respuesta local llegó nada más regresar del vestuario. Bellerín empató en el inicio de la segunda parte tras una acción bien conducida por Aitor Ruibal, y ese gol modificó el guion emocional y futbolístico del choque.
El Betis ganó metros, jugó con más agresividad y se acercó al área rival con mucha más frecuencia, mientras el Celta perdía parte de la precisión que había mostrado en la primera mitad. La última gran ocasión también fue verdiblanca, con una intervención decisiva de Radu para evitar que el vuelco se convirtiera en remontada.
Siendo así, sostener la quinta plaza tras empezar perdiendo y mejorar claramente en la segunda mitad era algo más que un simple punto. No resuelve todas las dudas, pero sí corta la caída y ofrece un pequeño impulso competitivo antes de volver a mirar a Europa. El propio Pellegrini insistió después en el valor de esa reacción de cara al compromiso del jueves.
La quinta plaza sigue en juego
La tarde de La Cartuja no cerró nada, pero sí dejó una verdad bastante clara. El Betis conserva la posición, el Celta mantiene la amenaza y la quinta plaza seguirá siendo uno de los focos más calientes del tramo final de LaLiga.


